¿Cómo afectó la pandemia a la educación en México?

El impacto de la pandemia en la educación es innegable para todos. ¿Cuáles han sido algunos de sus efectos en México después de año y medio?

Después de año y medio, el impacto de la pandemia en la educación es innegable para todos. Desde marzo de 2020, el Sistema Educativo Nacional de México tuvo que emigrar, sin mucho tiempo de preparación, al aula virtual. Esta medida ha significado un duro golpe para todos los involucrados: alumnos, profesores, padres de familia y directivos de las escuelas, quienes han tenido que adaptar su tiempo y sus presupuestos para una ‘nueva normalidad’.

La pandemia del COVID-19 agudizó los problemas de la educación en México. Las escuelas privadas han visto una acentuada reducción en su matrícula, mientras que la deserción escolar va en aumento. Este panorama obliga a adoptar soluciones innovadoras para solventar y revertir el rezago educativo.

La brecha digital en tiempos del COVID-19

La adopción del Internet en México ha sido lenta, pero constante. De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), en 2019 había en México 80.6 millones de usuarios de Internet. Sin embargo, de estos usuarios, solo el 44.3% cuenta con una computadora propia, mientras que solo un poco más de la mitad de los hogares mexicanos cuentan con Internet.

Por su parte, la mayoría de las escuelas en México carecían de una plataforma de aprendizaje en línea desde antes de la crisis sanitaria. De acuerdo al reporte de PISA 2018, solo 33.8% de los directores de escuelas en México afirmaron contar con una plataforma de apoyo para el aprendizaje en línea, mientras que solo uno de cada cinco profesores tenían incentivos para integrar dispositivos digitales en la enseñanza. 

En ese panorama, en marzo de 2020 el gobierno de México, a través de la Secretaría de Educación Pública, anunció la suspensión de clases en todos los planteles educativos del país como una medida para disminuir la propagación del coronavirus SARS-CoV-19. Aunque esta medida solo iba a estar vigente unas semanas, tuvo que extenderse una vez que se comprendió la gravedad del problema. Esta situación obligó tanto a escuelas públicas como privadas a improvisar para evitar perder el ciclo escolar.

Sin embargo, en esa transición apresurada, la brecha digital apareció como una herida sin tratar. Desde 2013, el acceso a Internet es un derecho constitucional, consagrado en el artículo 6°, pero millones de mexicanos no pueden gozar de este derecho aún. Por el mismo motivo, el impacto de la pandemia en la educación ha sido muy duro y ha puesto en jaque uno de los principales derechos de los niños.

¿Cuál ha sido el impacto de la pandemia en la educación en México?

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha observado que la pandemia de COVID-19 ha exacerbado las desigualdades en Latinoamérica. En la subregión, más de 154 millones de estudiantes han sufrido las consecuencias de los cierres escolares, de acuerdo a un reporte de la UNICEF basado en datos de la UNESCO. Sin embargo, no todos han sido afectados de la misma manera. Las escuelas que no estaban preparadas para transitar al mundo digital, así como los hogares con más bajos ingresos han estado entre los más afectados, de acuerdo a los análisis de la OCDE.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestra la misma tendencia para el país en los resultados de la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 (ECOVID-ED). Tres de cada cuatro alumnos de nivel primaria carecen de un dispositivo exclusivo para sus clases y deben compartirlo con alguien más, situación que mejora un poco para los alumnos de secundaria, donde poco más de la mitad comparte sus dispositivos para la clase. A nivel media superior y superior, esta situación es más favorable: más del 60% tiene un dispositivo de uso exclusivo.

Gráfica sobre el impacto de la pandemia en la educación en México

La migración al aula virtual también significó un gasto extra para muchos de los hogares. Más de una cuarta parte de las viviendas adquirió teléfonos inteligentes y servicio de Internet fijo, mientras que una de cada cinco viviendas tuvo que comprar mobiliario para garantizar un espacio de estudio adecuado, como sillas, escritorios y mesas.

A pesar del esfuerzo de las familias y maestros, más de 738.4 mil personas no concluyeron el ciclo escolar 2019-2020. Más de la mitad de estas personas señalaron motivos relacionados con el COVID-19. La encuesta dirigida por el INEGI estima que 2.3 millones de personas entre 3 y 29 años no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 debido a la pandemia.

¿Y qué pasa con las escuelas privadas?

La educación privada, con más de cinco millones de alumnos y cerca de medio millón de profesores, representa el 15% de la totalidad del sistema educativo mexicano. Sin embargo, debido a la pandemia, más de una cuarta parte de estas escuelas se encuentran al borde de la quiebra a causa de la deserción masiva de los estudiantes.

La Confederación Nacional de Escuelas Particulares (CNEP) calcula que la matrícula de sus 3 500 afiliados caerá en promedio un 30%, lo que significa que dos millones de alumnos se darán de baja para entrar al sistema público, provocando la desaparición de 4 de cada 10 escuelas privadas.

Estas cifras están acordes con otras tendencias regionales. Por ejemplo, un sondeo sobre la educación a distancia en las escuelas privadas de Jalisco, realizado por el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG),  reveló que cerca de una tercera parte de los padres de familia piensa cambiar a sus hijos a una escuela privada, un 21.9% planea educarlos en casa, mientras que una proporción similar se plantea sacarlos de la escuela y que pierdan el ciclo escolar. Un 12.8% piensa cambiarlos a una escuela privada de menor costo. La Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG) prevé el cierre de 30 escuelas privadas.

Posibles consecuencias de la pandemia en la educación en México

Algunas consecuencias del COVID-19 en la educación en México comienza a observarse con la deserción escolar y migración de un gran porcentaje de la población de escuelas privadas a escuelas públicas. Sin embargo, hay otros retos más que el Sistema Educativo Nacional deberá enfrentar.

Hasta el momento, la educación pública ha aseverado tener la capacidad de recibir a todos los estudiantes que migran de la educación privada a la educación pública. Sin embargo, esta capacidad se pondrá a prueba con el regreso presencial a clases que, además, deberá hacerse con medidas de sana distancia.

A su vez, el golpe a la economía de las familias aumentará la demanda dentro de las universidades públicas en los próximos años, siendo las instituciones de mayor prestigio como la UNAM, el IPN, la U. de G, entre otras, las más solicitadas. La ECOVID-ED señala que más de la mitad de las familias (58.3%) considera que no se aprende o se aprende menos con las clases a distancia. Por lo tanto, muy probablemente muchas familias van a buscar cursos de preparación y tutorías que aumenten las probabilidades de alcanzar un lugar en estas instituciones.

¿Cómo será la nueva normalidad en la escuela?

El regreso a clases no será tan sencillo como las autoridades educativas quisieran. La posición gubernamental ha tenido que pasar el regreso a clases “sí o sí”, por un regreso a clases opcional y podemos entender el motivo: las escuelas públicas no se darán abasto si todos regresan al mismo tiempo, debido al aumento de su matrícula por la gran migración en el último año. Por lo tanto, para el regreso a clases se deberá adoptar un modelo híbrido.

Por su parte, los padres de familia que tenían a sus hijos en escuelas privadas querrán buscar alternativas para mantener el nivel educativo que tenían en las escuelas privadas, por lo que probablemente habrá un aumento de demanda de tutorías y cursos extracurriculares.

Para sobrevivir, las escuelas privadas deberán preguntarse si han abordado los retos derivados de la pandemia de la manera adecuada. ¿Procuraron capacitarse para seguir los estándares de calidad de las tutorías en línea? ¿O solo trasladaron el salón de clases a reuniones de videollamada? Para que los padres de familia consideren que la educación privada vale su inversión, las escuelas también deben invertir en herramientas digitales pensadas específicamente para la educación, que agreguen valor al proceso de aprendizaje y que exploten las ventajas de la educación en línea como son las actividades asíncronas y evaluaciones automatizadas que disminuyan la carga del maestro y ofrezcan al alumno una retroalimentación instantánea.

Por último, el Sistema Educativo Nacional debe promover la autonomía del alumno en el proceso de aprendizaje, y esto implica enseñarle a aprender. Debemos cuestionar el paradigma actual de la educación en México, arraigado tanto en los maestros como en los padres de familia. La escuela no debe ser un espacio donde los alumnos solo reciben el conocimiento. Los alumnos deben ser sujetos activos que disfrutan este proceso de aprendizaje.

Este último punto quizá sea el mayor reto, porque requiere innovar en la educación. Y requerimos que estas innovaciones sean nacionales, porque son mexicanos quienes conocen mejor que nadie las necesidades del país.

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